Has conseguido tener tu tienda, tienes una de las herramientas más importantes en la red para poner en marcha tu propio negocio. ¿Me siento a esperar mientras los clientes llegan solos?
Pues no, debes continuar trabajando!
Todo negocio requiere un esfuerzo de trabajo. Esfuerzo de mayor o menor grado según sea individual o en equipo. Lo cierto es que el esquema de dinero fácil, el mismo que algunos predicen llegar de la noche a la mañana, y sin esfuerzo alguno inicialmente, no existe en esta área laboral. A menos que estemos hablando de un sistema de loterías en donde la suerte toma protagonismo. Lo que es lo mismo decir un ganador entre una estadística de miles de probabilidades fallidas, y ese no es el caso de nuestro estudio.
Si construyes una tienda física en un local comercial, necesitarás una vitrina de exhibición de productos, además, un continuo flujo de personas circulando al frente de tu fachada. Un mínimo número de esa gente circulante podría detenerse al frente de la vitrina, un menor número entraría a la tienda y otro más reducido haría las compras. Volvemos a tomar en cuenta una estadística, esta vez en un caso más real, cuyo porcentaje de éxito varía según el producto y el grado de promoción invertido.
Precisamente esta promoción es el enfoque del presente tema, pues gran cantidad de veces, la circulación de personas, aparentemente abundante, no es suficiente para conseguir un número alto de ventas.
En tu tienda online pasa exactamente lo mismo. Tienes una espectacular tienda con la exhibición de productos las 24 horas del día, su estructura cuenta con todas esas increíbles ventajas que hemos mencionado en varios artículos. Pero... necesitamos flujo de gente, mucho flujo de gente que nos permita contar con esa estadística mínima de compradores a fin de mantener el negocio.
Hablando de mantener el negocio, claro está que la presencia de una tienda online libera al propietario de los grandes costos en relación al de un establecimiento físico, entiéndase alquileres, condominios, pagos de servicios y honorarios por citar algunos. Sin embargo, todavía es necesario el flujo de gente, conocido en la red como el tráfico de visitantes.
Ahora bien, una red la podemos ver como un conjunto de autopistas con gran cantidad de vehículos circulando en cada una de ellas. Es decir, tenemos hoy más posibilidades de conseguir tráfico por la red en comparación a varios años atrás.
Un ejemplo clásico son las autopistas que provienen de las redes sociales, por ejemplo: Facebook puede representar una de ellas, mientras que Instagram y Twitter dos más. Aquí solamente estamos considerando apenas tres redes sociales. Todavía puedes hacer uso de WhatsApp como lo señala uno de los artículos de este blog. Adicionalmente, puedes optimizar las características del motor de búsqueda Google, llamado SEO por sus siglas en inglés, llegando al punto de recibir tráfico también desde esta autopista. O ir por la técnica del email marketing, estrategia que debe hacerse con mucho cuidado para no saturar a tus posibles clientes con exceso de información, una práctica muy común penalizada por los proveedores de internet, recibe el nombre de spam, ese correo abundante no solicitado. Contiene información nada relevante al interés del destinatario.
Cada autopista en la red tiene su propio tráfico y su manera de tratarlo, algunos vehículos frecuentan todas a la vez, mientras que otros se caracterizan por transitar en una sola. Las técnicas son diversas, por lo tanto, requiere un aprendizaje secuencial e ir depurando errores para conseguir el éxito deseado. De la noche a la mañana no llegan los resultados, pero sí en poco tiempo cuando el trabajo es constante y enfocado.
Llegará pronto un momento en que tu tienda represente una parada casi obligatoria para una primera autopista y luego para las adicionales. Tendrá vida propia, conseguirás ese número mínimo de clientes compradores que sustenten tu negocio. Luego marchará solo, recuerda que un cliente satisfecho vuelve a regresar tarde o temprano.