Si queremos promocionar un producto o servicio en la red, el email marketing es una de las técnicas que primero se nos ocurre implementar. El uso de las redes sociales hoy día puede cambiar esta apreciación. Más aún cuando se trata de las generaciones jóvenes, donde mayormente se mezclan la vanidad y el ocio, fácilmente explotadas mediante los teléfonos móviles por estar siempre al alcance de la mano.
Pero los que hemos desarrollado campañas publicitarias de algún producto o servicio por esta técnica de estudio, constantemente somos advertidos por normas de ética y buen uso del correo a fin de continuar satisfactoriamente su uso.
En primer lugar hacemos un directorio de contacto entre amistades y conocidos de confianza. De manera que realizamos los primeros envíos a este grupo de personas.
Dado el ambiente amigable existente, quizás no recibamos reclamo alguno, caso en que algún destinatario reciba un mensaje no deseado. Pero aún con el grado de amistad, debemos mantener el respeto conveniente, por ejemplo, enviar un mensaje de texto corto y no mostrar insistencia en la redacción para una compra inmediata. Tampoco los mensajes deben ser enviados frecuentemente al mismo grupo de personas. La insistencia no es del gusto de los destinatarios.
Ahora el trato hacia el grupo de personas a quienes no conocemos, ese que puede llegar visitando nuestra tienda, o ese que encontramos en algún directorio que nos interesa incluir en nuestros envíos, en tales casos debe consultarse primero, ¿desean ser partícipes de un listado de promoción de productos?
Como beneficio hacia ellos, y conseguir esa motivación para que reciban gustosamente nuestros mensajes, les hacemos saber en la consulta, la existencia de una nueva promoción o llegada de productos. Solamente cuando su respuesta sea afirmativa podremos incluirlos en nuestro listado, manual o automáticamente.
Mediante la correcta ética anterior, nuestro negocio tendrá buena reputación, seriedad y respeto. En la misma consulta, el destinatario podría determinar el tipo de producto o servicio de su interés. Tendremos más precisión entonces al enviar solo el contenido informativo de su agrado.
Tratar a nuestro grupo de confianza con las misma normas de educación para el envío de correos a quienes no les tenemos confianza no está demás. Así tendremos un depurado directorio de clientes o posibles compradores cada vez en aumento.
Recordemos que el envío de correos tiene naturaleza distinta al envío de los post de las redes sociales. En el primer caso el destinatario está recibiendo un mensaje directo en su buzón sin ser solicitado, razón por la cual le debemos el máximo respeto. Mientras que en el segundo, cada post está publicado como si fuera una gran pantalla, se acerca solamente aquel seguidor quien desea leerlo.